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Tránsito Descontrolado en Bovril |
Aunque parezca una situación controlada, la misma sigue repitiéndose desde hace varios años. Se trata de todo lo que involucra al tránsito automotor en sus diversas facetas, donde el descontrol es cada vez más evidente. Es como si en Bovril cada conductor hiciese lo que quisiera.
Constatamos cada día un constante desorden vehicular, fruto de trasgresiones persistentes por parte de los conductores: menores conduciendo, sentido de la circulación, incumplimiento a las normas de estacionamiento, entre otras tantas infracciones cometidas en nuestra ciudad.
A pesar de ello, y por ayuda divina, los accidentes de tránsito dentro de la planta urbana siguen siendo escasos, aunque el actual contexto resulta una virtual “bomba de tiempo”.
Lo grave de esto, además, es que este escenario se da en el marco de un crecimiento progresivo de la cantidad de vehículos que circulan en nuestra ciudad.
El gran número de camiones, camionetas y motos en sus distintas variantes que transitan la zona urbana de Bovril, demuestran el crecimiento urbano y comercial que la localidad viene exhibiendo en los últimos años, y que exige brindarle a ese tema la importancia que merece.
Todo esto nos lleva a preguntarnos: ¿qué ocurre con nuestra sociedad? ¿Dónde está la autoridad de control?
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Marco normativo
En Bovril rigen, en materia de tránsito, las disposiciones de la Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449/95, a la que adhirió la Municipalidad por Ordenanza Nº 351/97. Además, y según la facultad conferida por dicha ordenanza al Departamento Ejecutivo, se encuentra en vigencia el Decreto Nº 012/06, que reglamenta el otorgamiento de Licencias de Conductor y cuestiones como circulación de vehículos y peatones, estacionamiento, tránsito pesado, ocupación en la vía pública, entre otros.
También rige la Ordenanza Nº 601/07, que regula todo lo referente a la Terminal de Ómnibus y servicios prestados por las empresas de autotransporte de pasajeros.
El ejercicio del poder de policía municipal para el cumplimiento de tales normas está cargo de la Oficina de Control Urbano, dependiente de la Secretaría de Gobierno.
Oficina de Control Urbano
Las multas por infracciones están fijadas en la Ordenanza Impositiva Anual, siendo impuestas por el Departamento Ejecutivo en función del informe de la Oficina antes mencionada. Las sanciones son apelables ante el Honorable Concejo Deliberante.
El 27 de octubre de 2008, el Concejo Deliberante de la ciudad sancionó la Ordenanza Nº 637/08, promulgada por Decreto Nº 194/08, que creó el Juzgado Municipal de Faltas, entidad cuya implementación en Bovril había sido largamente proclamada a través de los años por los distintos políticos en ocasión de cada comicio, sin efectivizarse ello en la práctica.
Según lo dispuesto por la mencionada norma, el Juzgado: “tendrá a su cargo el tratamiento de las faltas, infracciones o contravenciones municipales que se cometan en el radio jurisdiccional de la Municipalidad de Bovril”. La Ordenanza, en sus artículos 2º y 3º, establece que la organización, reglamentación y puesta en funcionamiento del Juzgado Municipal de Faltas estará a cargo del Departamento Ejecutivo, así como la designación del Juez de Faltas y el personal, previendo que todas dichas medidas deberán someterse al referendo del Concejo. Sin embargo, hasta la fecha, ni se ha reglamentado ni se ha designado al respectivo personal de este nuevo órgano, no avizorándose un horizonte cercano para su implementación.
La transgresión como regla
Lo concreto es que el descontrol en el tránsito bovrilense subsiste desde hace años y nadie parece hacer nada para revertirlo. Se estaciona en cualquier lugar, se circula a alta velocidad, y nadie ve nada; se corren picadas nocturnas y nadie ve nada; los motociclistas sin papeles, ni registro, ni casco, se adueñan de las calles.
Esta lamentable situación se origina en el desapego al orden público y las normas por parte de los bovrilenses, la falta de educación y la pérdida de los valores en nuestra comunidad, sumado a la desidia manifiesta de la autoridad de control.
Que la mayoría de los conductores maneja mal es notorio. Lo que preocupa es que quienes otorgan los registros de conducir no sometan a severas y exigentes pruebas o exámenes a esos futuros conductores.
En relación a este tema, Alberto Noriega, a cargo de las inspecciones de tránsito en la Oficina de Control Urbano de la Municipalidad de Bovril, comentaba el procedimiento par la obtención de la Licencia de Conductor: “Lo primero que tienen que hacer es venir a la Oficina de Tránsito con el vehículo y ahí se les toman las pruebas. Luego se hace un examen escrito de 20 preguntas donde se interroga en relación con las normas de tránsito como, por ejemplo, la forma correcta de girar, de estacionar, el uso de la luz de giro…”
Estacionamiento indebido
Otra de las particularidades que se notan en pleno centro de la ciudad de Bovril es que cualquiera estaciona su rodado en cualquier lado, en lugares prohibidos tal como testimonian grandes carteles de advertencia. Todo ocurre ante la mirada impasible de las autoridades de control quienes, ocasionalmente, pueden llegar a labrar un acta de infracción que, solo en contadas oportunidades, es fehacientemente notificada y cobrada al conductor irresponsable. “Muy pocas veces se labran multas a vehículos mal estacionados. Primeramente se les da un aviso y, cuando la transgresión a la norma es reiterativa, se hace la multa”, declaraba Noriega.
Los vecinos de Bovril manifiestan su malestar por la instalación de pesados camiones en un punto céntrico de la ciudad: Avenida Pte. Perón a metros de la Terminal de Ómnibus. La situación se torna cada día más incómoda ya que los dueños de los rodados en infracción parecen no darse cuenta del peligro que esas gigantes máquinas ocasionan a los demás transeúntes. La ubicación de los mismos reduce e impide la visibilidad por parte de los peatones y vehículos que pretenden ingresar a la avenida desde la calle de tierra que continúa a calle Augusto Vandor (cruce de las vías del ferrocarril). Además puede observarse que se realizan cambios de aceite sobre las áreas verdes lo que mantiene el lugar en pésimas condiciones.Recordemos que en el año 2008 la Municipalidad inauguró una playa de estacionamiento de camiones dentro del predio del Complejo Polideportivo Municipal. La misma provee servicio de alojamiento y seguridad para los automotores y acoplados, así como dispone de baños y churrasqueras para los choferes. Dicha playa es de uso obligatorio para los vehículos cuyos propietarios no son de la localidad, no así para los camioneros locales, los cuales no suelen hacer uso de la misma.
En cuanto a la violación de las reglas se refiere, diariamente también observamos como vehículos particulares y algunos destinados a servicios de remises, estacionan dentro del circuito de ingreso y salida de ómnibus, lo cual está prohibido por ordenanza, y claramente identificado con carteles bien visibles. Es notoria la inacción de la autoridad comunal al respecto, más tratándose de un predio municipal.
Con respecto a la terminal de ómnibus, podemos agregar que, si bien el sector por donde egresan los colectivos (intersección con Av. San Martín) se encuentra bien iluminado, la zona de ingreso de los mismos (intersección con calle Martín Fierro) deja mucho que desear en ese sentido, contando con una tenue luz de una farola ubicada allí, la cual resulta insuficiente.
Playa Municipal de Estacionamiento de Camiones
Otra situación anómala se da en la Av. Belgrano, utilizada habitualmente por camiones de transporte de hacienda para el “trasbordo” de animales y la limpieza de los vehículos sucios con excremento, generalmente en horas de la tarde, ante la mirada pasiva de las autoridades. Esta situación, que atenta abiertamente contra la higiene y salud pública, y obviamente contra la seguridad de los transeúntes por las dimensiones de los vehículos y la mala ubicación de los mismos, se encuentra prohibida por la reglamentación vigente.
Otro tipo de camiones suelen usar también para estacionamiento la Avenida Belgrano. Generalmente, en horas de la noche, se los observa estacionados sobre la misma cuesta del cruce del ferrocarril, frente a la sede de una importante empresa de la ciudad.
También es utilizada por camiones para estacionar la anteriormente mencionada Av. Pte. Perón, en el sector de la bocacalle con Juan Manuel de Rosas.
Proliferación de motos
Es más que evidente el crecimiento vertiginoso del número de motos circulando en la ciudad, en los últimos cinco años. Ello, una realidad que se repite en todo el país, encuentra sustento en el notorio incremento de las ventas de este tipo de vehículos, que genera una proliferación cada vez mayor de los mismos en la planta urbana.
Según testimonia Hernán Medrano, comercializador local de motos, el aumento en la venta de este tipo de rodados en Bovril ha crecido considerablemente en estos últimos dos años, aunque asegura “el 40% de las motos que andan circulando no tiene los papeles, no está en condiciones de circular. A partir del mes pasado se implementó que una moto no puede pisar la cinta asfáltica si no tiene todo en regla, es decir, el 01 digital que se exige al cliente con la compra de la misma”, afirmaba.
Este fenómeno encuentra su origen en factores como los bajos precios, las amplias facilidades para la compra a crédito, y la economía en cuanto al mantenimiento, lo cual ha llevado a que la mayoría de la gente en Bovril, sin importar su posición económica, esté en condiciones de comprar una moto, aún sin contar con el debido respaldo económico. “La única garantía que se exige es el recibo de sueldo. Además se verifica que no se encuentre en el VERAZ y que no tenga deuda alguna”, relataba Medrano.
Así es que nos encontramos con gran cantidad de motos circulando al mismo tiempo, muchas de las cuales no exhiben patente, ni cuentan con seguro. También muchas son conducidas por menores sin edad legal para manejar (se observa frecuentemente niños manejando), quienes no llevan tampoco casco, ignorando que el seguro no cubrirá ningún accidente no llevando casco o la chapa patente en su debido lugar.
Otra actitud inconsciente de suma gravedad, que ya es una costumbre instalada en la ciudad, es el transporte de más de dos personas en la moto, llevando inclusive a niños pequeños que son ubicados en medio del conductor y el acompañante.
Se ha llegado a un punto en que las motos han suplantado en todo sentido a las bicicletas, no sólo en la cantidad, sino también en el tratamiento de control que se les brinda; pareciera que se considera que son la misma cosa, que se las tolera como tales al momento de los controles.Medrano también aclaraba: “Hicimos una capacitación en Paraná porque nos exigen tener un programa para la inscripción de las motos vía internet; a partir del 5 de mayo se comenzó a intimar a los compradores que no han levantado aún los papeles y, de no recibir respuesta, se procederá al secuestro de la misma. La gente no entiende que debe pagar y que ese dinero no es para los vendedores ni para el concesionario, va directamente al Registro Automotor de la Provincia”, culminaba.
Como medida facilista para controlar la problemática de las motos en Bovril se dispuso la instalación de cinco (5) lomos de burros, distantes a escasos metros uno del otro, en el acceso a la ciudad, sobre Av. San Martín. La medida, según declaraciones del propio Presidente Municipal, se debió a la imposibilidad de controlar estos vehículos.
Resulta curiosa la medida y la argumentación, ya que la instalación de dichos obstáculos se realizó justamente sobre el sector lindante a la propia Oficina de Control Urbano, donde se encuentran los inspectores de tránsito. Además, la Municipalidad no puede eludir su responsabilidad, más aún con medidas que, para no imponer castigos por “inconveniencia política”, terminan legitimando el accionar de los infractores y perjudicando siempre a quienes cumplen la ley; una vez más, terminan pagando justos por pecadores.Cuando no sabemos cómo resolver las cosas empleamos prohibiciones, utilizamos métodos cruentos, como intentar que a un niño le entre la lección de matemáticas a base de penitencias y golpes que seguramente empeoraran la cosa. Ese es el caso de la implementación de cinco lomos de burro en el acceso a la ciudad, sabiendo que todo elemento que se coloque sobre la vía de tránsito debe contribuir a prevenir accidentes y minimizar los errores que pueda cometer el conductor, no llevándolo a la pérdida de control del vehículo o deterioro del mismo, lo que podría provocar accidentes tanto o más graves que los que se pretende evitar.
Recientemente, el 29 de marzo de 2010, el Concejo Deliberante dictó la Resolución Nº 481/2010 que instó al Departamento Ejecutivo a instalar carteles en los cruces peatonales de las plazas y paseos del terreno del ferrocarril, a fin de indicar la prohibición de la circulación por esas vías en bicicletas, motos y demás rodados. Este impedimento era conocido ya por la población; sin embargo se circulaba igual en tales vehículos. Habría que ver si los carteles logran por sí solos disuadir estas conductas que se quiere evitar, algo que no han logrado respecto de los camiones, como ya mencionamos. El Descontrol
En numerosas ocasiones puede observarse que los responsables, los inspectores, hacen la vista gorda ante estas anomalías. Es decir, nunca ven una irregularidad. Pareciera como si todo estaría arreglado, esos acuerdos que todos niegan pero se sabe que existen.
Daniela Plassy, Concejal del Frente para Victoria, expresaba: “la preocupación de siempre fue el tránsito. Desde el Concejo, hace un año y medio se está pidiendo informes acerca del procedimiento del Ejecutivo luego de aprobar las ordenanzas. Nos aprueban todo pero no ejecutan nada”.
El pasado 23 de abril, en sesión extraordinaria convocada por el Departamento Ejecutivo, el Concejo Deliberante sancionó por unanimidad la ordenanza que ratifica el convenio de cooperación y coordinación con la Policía de Entre Ríos, celebrado el 20 de octubre de 2009. De acuerdo a dicho Convenio, la Policía de la Provincia de Entre Ríos desarrollará acciones en Bovril con la finalidad de lograr un mayor y mejor cumplimiento de las normas que rigen en el ámbito territorial de la Municipalidad los siguientes aspectos: tránsito, transporte de personas, transporte de cargas, animales sueltos en la vía pública, vendedores ambulantes, locales donde se expendan bebidas alcohólicas o se propale música, venta de alcohol a menores de edad, controles de alcoholemia a conductores de vehículos, faltas contra la moral y las buenas costumbres, y la seguridad y el bienestar. Cuando por el ejercicio de estas funciones la policía constatara el incumplimiento de normas, queda facultada para labrar actas de comprobación.
Al respecto, Noriega expresaba: “Que la policía nos ayude a controlar el tránsito para nosotros es fundamental, es un gran apoyo, porque cuando andamos solos hay ocasiones en que no se nos trata bien y ahora, estando con la fuerza policial, la cosa cambia”.
“Además del convenio con la policía se solicitaba capacitación para los inspectores municipales. No se buscaron ni capacitadores ni se capacitó de alguna otra manera a los inspectores”, expresaba Plassy. A esto se suma la opinión de Noriega quien expresa que “hicieron una capacitación hace meses pero les hace falta mucho más ya que el estar bien instruidos permitiría que nadie les falte el respeto”.
Ahora que la policía tiene facultades para controlar y multar de acuerdo a la Ley Nacional de Tránsito, César Fogel, Segundo Jefe de la Comisaría local –hoy cumpliendo sus funciones en Colonia Avigdor- opinaba: “Bovril no es el único lugar donde se da esta situación de descontrol. Hay que llevar a cabo una campaña de concientización a padres que prestan los automóviles a sus hijos y a los menores que andan circulando y hacerles saber cuáles son las normas. Creo que ese es el primer paso, luego si se procederá de una manera estricta. Hay que hacerles entender qué puede sucederles si conducen de esa manera, hoy por hoy los jóvenes entienden de que se les habla, lo que ocurre es que no toman conciencia y ahí es donde hay que atacar”.
Desde el Concejo se menciona también la creación del Juzgado de Faltas, aprobado por el Departamento Ejecutivo pero no implementado aún. El último proyecto de ordenanza es un convenio con el nivel superior de la Escuela José Manuel Estrada, donde dictarían un curso obligatorio a todos los que quieran sacar por primera vez el carnet.
Es de esperar que la actuación conjunta de la Municipalidad y la Policía arroje resultados positivos, y se mantenga como política sostenida en el tiempo, y es de esperar también que el Municipio con esto no esquive su responsabilidad en este tema, ya que es una atribución que le corresponde ejercer.
Recordemos además que en el pasado se han realizado “operativos” esporádicos que han respondido siempre a algún hecho trágico relacionado con el tránsito (dolorosas muertes de jóvenes), que ha motivado dichos controles transitorios, los cuales, luego de un corto lapso, desaparecen nuevamente.
Pregunta Final
¿En manos de quién está poder empezar a hacer algo con nuestro tránsito? ¿Podemos nosotros, simples vecinos, empezar a ocuparnos?
(*) Bovril Digital intentó sin éxito recabar la opinión de los funcionarios del Departamento Ejecutivo (Pte. Municipal y Sec. de Gobierno) sobre las distntas facetas de la problemática expuesta en este informe.
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